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Fecha:febrero 12, 2014

El Paular y las Presillas

Los alumnos/as de sexto de primaria estuvieron visitando el monasterio de El Paular y después se refrescaron con un baño en las balsas de las Presillas.

HISTORIA DEL MONASTERIO

El 29 de agosto de 1390, Juan I, Rey de Castilla, ponía la primera piedra a la futura cartuja, la primera en el reino de Castilla y la sexta en España. Pero con la guerra de la independencia a principios del siglo XIX y más tarde la desamortización de 1835, la vida religiosa se interrumpe. En 1844 el Excelentísimo Señor Don Rafael Sánchez Merino compra por 40.000 duros el recinto monástico y es el Estado 20 años más tarde quien se lo compra a esta familia por 60.000 duros.

La vida religiosa vuelve otra vez, pero de manos de Franco. En 1942, en un viaje a Cataluña y hospedándose en Monserrat, le gusta tanto el ambiente religioso que allí había que decidió trasladarlo a Madrid y elige la Cartuja de El Paular, que en esos momentos se encontraba deshabitada. Se lo ofrece a sus legítimos dueños, los cartujos, que lo rechazan. La cartuja es ofrecida a una comunidad de benedictinos en La Rioja, “La Abadía de Valvanera”, cuyos monjes llegan a El Paular el 20 de marzo de 1954.

Actualmente los monjes del Paular se dedican a la conservación y mantenimiento del monasterio. Atienden y enseñan el monasterio a cuantas personas se dirigen a este cenobio. En la tienda se venden productos hechos por monjes y monjas de distintos monasterios así como diversos objetos de recuerdo. Siguiendo la tradición benedictina recibimos huéspedes, que se alojan en nuestra hospedería. También, atendiendo a la pastoral litúrgica, celebramos bodas en la iglesia del monasterio.

Aparte de los trabajos, nosotros los monjes, dedicamos una parte importante del día al oficio divino y a nuestra formación, (música o canto, Lectio Divina…) es conocido el lema benedictino: “Ora et labora”.